La Anticuchera

Chola, mujer por lo general, es quién prepara y vende los anticuchos. La Anticuchera aparece en la época virreinal, asociada a la tradición negra.

Aparece por las tardes a la salida del estadio, del colegio o universidad, de la iglesia, en cualquier esquina, una parrilla callejera y el humo envolvente con grato aroma. Con su brocha artesanal con panca de choclo anudada en medio, aviva la hoguera y pintar de sazón con el gusto macerado.

Además de anticuchos también se cocina y vende pancita, rachi, choncholí, combinado, con papa y ají bien picante. Los comensales comen de pie hasta que se acaben los corazones o el carbón se consuma; al final cerca de la madrugada, la anticuchera vuelve empujando su parrillita en un triciclo por donde vino.